Los eruditos, borrachos de palabras y oscuros significados,
Tejen una enredada red de concordancias.
La simple práctica jamás se les ocurre.
Renuncia a la educación, y el mundo será mejor.
Hay
muchos que buscan la espiritualidad a través del intelecto. Se deleitan en miles
de concordancias, buscan similitudes en todas las religiones del mundo,
conducen doctas discusiones para cautivadas audiencias. Pero alcanzarían
la verdad más rápido si vincularan sus pensamientos a la experiencia.
El
intelecto es inherentemente dual. Hace distinciones y crea nuevas
conexiones entre conceptos y llama a eso "significado". Este tipo de
pensamiento analítico es extremadamente limitado frente a la espiritualidad, el cual
no es totalmente racional, no es totalmente cuantitativo, no es
totalmente descriptible. Aunque la mayoría de los seguidores de lo espiritual son
cultos, también se dan cuenta de que el intelecto no es sino uno de los
aspectos de lo que debe ser una aproximación multifacética al espiritu humano.
Se
dice que uno debe renunciar a la educación, no porque debamos ser
tontos, sino porque debemos buscar un nivel de consciencia más allá del
intelecto. Debemos estudiar, pero no a tal punto en que se pierda el
énfasis en la experiencia y la meditación. Si podemos combinar el
intelecto y la experiencia directa con nuestra mente meditativa, no
habrá barreras para percibir la realidad sin palabras.